jueves, 18 de enero de 2018

(FILM) WONDERSTRUCK: EL MUSEO DE LAS MARAVILLAS



"Wonderstruck"

Cuando el director Todd Haynes, la mente detrás de Lejos del cielo (2002), Mi historia sin mí (2007) y Carol (2015), anunció que haría una película sobre niños, y para niños, de inmediato despertó mucha curiosidad, aún más por tratarse de una adaptación de Brian Selznick, autor también de “The Invention of Hugo Cabret” (2007).

La historia es sobre Rose (Millicent Simmonds), una niña sorda que en 1927 se escapa de su casa en busca de su madre. Y es también sobre Ben (Oakes Fegley), un huérfano en 1977 que perdió el sentido del oído y ahora busca a su padre.

Sus aventuras son contadas en paralelo, con mucha simetría y coincidencias. Un recurso narrativo que empieza por ser curioso, pero que rápidamente se torna tedioso. Los engranajes que Haynes emplea para hacernos sentir algo son evidentes, y todo lo que quiere decir sobre conectividad y memoria se pierde entre tanta grandilocuencia.

A esto hay que añadir un final que llega repleto de verborrea, detalle irónico al tratarse de una película llena de riqueza visual y auditiva. Y es que si algo hay que destacar, es la gran partitura de Carter Burwell, y las maravillosas imágenes neoyorkinas de Edward Lachman; juntos logran varios momentos llenos de magia.

Director: Todd Haynes. 
Elenco: Millicent Simmonds, Oakes Fegley, Julianne Moore, Michelle Williams.

Esta reseña apareció originalmente en la sección Primera Fila del periódico Mural (Grupo Reforma).


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