lunes, 18 de septiembre de 2017

FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE TORONTO 2017



El Festival Internacional de Cine de Toronto es uno de los festivales más importantes del mundo, y también uno de los más grandes. Casi 300 películas se mostraron este año, de las cuales la mayoría fueron estrenos mundiales. En los últimos años el Festival de Telluride en Colorado le ha robado un poco de atención, con muchas de las películas de mayor expectativa estrenándose ahí antes de llegar a Canadá. Esto ha causado cierta rivalidad, sobre todo porque ambos festivales son considerados la punta de lanza para las producciones de las que se hablará el resto del año en cuestión de premios y el tan codiciado Óscar. Sea como sea, Toronto sigue siendo un monstruo y estandarte al que acuden cada año decenas de estrellas para desfilar por las alfombras rojas y tener un acercamiento con las audiencias, que por lo general vuelan de todo el mundo para ver las películas de sus autores favoritos.

El festival otorga al final un premio del público, el cual es muy codiciado pues por estadística la película ganadora suele ser nominada al Óscar como Mejor Película; ése ha sido el caso en 8 ocasiones de los últimos 10 años. La ganadora esta vez fue Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, una modesta comedia negra estelarizada por Frances McDormand que –a pesar de haber visto 28 películas en los 6 días que asistí- por supuesto me perdí. Por lo menos tuve oportunidad de ver el segundo y tercer lugar: I, Tonya y Call Me By Your Name, respectivamente.

Mi experiencia en el festival se vio marcada por ciertas corrientes temáticas que fueron tomando forma conforme avanzaban los días. Muchas de las películas más esperadas tenían a actores de renombre encabezando trabajos de directores que por sus trayectorias crearon mucha expectativa. Darkest Hour, de Joe Wright, es una de las películas que recibirá mayor atención esta temporada, ya que Gary Oldman se transforma por completo para interpretar al emblemático Winston Churchill en una película en la que se grita mucho y que podría considerarse la hermana menor de Dunkirk, pues retrata el otro lado de la evacuación de tropas aliadas cuando Churchill luchó por no doblegarse ante Hitler. Una de las mayores decepciones, sin embargo, fue Downsizing, de Alexander Payne, encabezada por un Matt Damon que decide hacer uso de la tecnología moderna para encogerse y vivir en una sociedad pequeña que no contamine tanto al mundo; interesante concepto que mezcla tonos sin éxito y se desinfla cada vez más y más. Damon también es el protagonista de Suburbicon, de George Clooney, una comedia violenta que inicialmente fue escrita por los hermanos Coen, y cuya influencia se nota en cada encuadre aunque como un trabajo menor que sin embargo es bueno por sí mismo. Andrew Garfield va con todo por una nominación en Breathe, de Andy Serkis, en un papel muy parecido al de Eddie Redmayne en The Theory of Everything, el cual saca avante gracias también al buen trabajo de su coprotagonista Claire Foy, a quien se agradece ver en pantalla grande. Resultados desiguales son los que obtenemos de Roman J. Israel, Esq. (empezando por el título), de Dan Gilroy, en la que Denzel Washington hace uno de los trabajos más extravagantes de su carrera, interpretando a un abogado que eventualmente se mete en problemas con la ley. Finalmente, una de las películas más esperadas fue The Shape of Water, de Guillermo del Toro, que tras haberse llevado el León de Oro en Venecia llegó con expectativas altísimas; se trata de una bellísima y bizarra historia de amor entre una extraordinaria Sally Hawkins y una criatura acuífera, con una fotografía y diseño de producción empapada de verdes (recordando los primeros trabajos de Alfonso Cuarón en Hollywood) y un subtexto muy emotivo sobre el poder de la empatía. Se trata también de una producción con elementos queer, que vino a encabezar un bombardeo de películas que siguieron también esta línea.

Por encima de todas estuvo Call Me By Your Name, de Luca Guadagnino, que desde su estreno en Sundance ha ido recolectando elogios en donde se presente, y con toda la razón; se trata de una verdadera joya encabezada por Armie Hammer y un excelente Timothée Chalamet, que con gran delicadeza alcanza un impacto emocional muy fuerte. Otra película que ha viajado ya a muchos festivales es Una mujer fantástica, del chileno Sebastián Lelio, sobre una cantante transexual que se enfrenta a la familia de su novio cuando éste fallece, y que encabeza una soberbia Daniela Vega en un papel que dará mucho de qué hablar. Lelio también llegó al festival con Disobedience, que la publicación Indiewire catalogó como una “Carol judía ortodoxa”; la comparación, sin embargo, no le favorece, por lo que es mejor verla por sí misma y apreciar la actuación de Rachel McAdams como el elemento más rescatable de una película sólida pero menos afectiva de lo que quiere ser. Curiosamente ésta fue una de cuatro películas de temática lésbica que vi una tras otra -sin planearlo y por mera casualidad- lo que habla de la fuerte presencia de este tema en el programa (y esto sin mencionar las que me faltaron de ver como A Worthy Companion, con Evan Rachel Wood, o My Days of Mercy, con Ellen Page). Las que sí vi fueron Novitiate, de Margaret Betts, sobre una chica que entra a un convento donde todas las monjas son guapísimas y la madre superiora es un monstruo; cliché tras cliché, y aunque se habla de una muy posible nominación al Óscar para Melissa Leo, yo me quedo con el gran trabajo de Julianne Nicholson. Thelma, de Joachim Trier, toma un camino menos convencional para tocar el tema de una joven que parece tener ciertos poderes telequinéticos, y que resulta muy interesante de ver mientras estamos frente a la pantalla, pero que al final no trasciende. Caso contrario con Battle of the Sexes, de Jonathan Dayton y Valerie Faris, un inteligente y muy entretenido recuento del circo alrededor del partido de tenis que jugaron Billie Jean King y Bobby Riggs en 1973; lo que la eleva es la forma en la que aborda temas de feminismo y sexualidad que hacen eco en nuestra sociedad actual, y que además encabeza una excelente Emma Stone en otro papel memorable para el bolsillo. Por último, tuve la oportunidad de ver BPM (Beats Per Minute), la película del director marroquí Robin Campillo que se llevó el Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes, y que muestra el trabajo del movimiento ACT UP en Francia para luchar contra la indiferencia hacia el brote de SIDA a principios de los noventas; una película que no será para todos, pero que yo encontré extraordinaria, didáctica y muy emocional.

Tuve la oportunidad también de ver otras películas que venían de presentarse en Cannes, como Loveless, de Andrey Zvyagintsev, que se llevó el Premio del Jurado allá, y que retrata a un matrimonio en una crisis que aumenta cuando su hijo desaparece; al igual que Leviathan, presenta una imagen muy sombría de la sociedad rusa bajo el prisma de dos personajes a los que no les podemos quitar los ojos de encima. También pude ver The Killing of a Sacred Deer, de la que mientras menos se sepa mejor, y en la que el director Yorgos Lanthimos muestra una vez más que vive en un plano y lenguaje muy particular y muy suyo, resultando en una experiencia bizarra, aterradora, y fascinante en igual medida. También pude ver The Florida Project, de Sean Baker, que desde Cannes ha sido muy elogiada pero con la que yo no conecté y me temo que será mi Toni Erdmann de este año; está llena de grandes momentos, con una actuación increíble de la niña Brooklynn Prince, pero que después de un rato no tiene a donde ir y se vuelve tediosa, monótona y plana, con un final inolvidable que sin embargo llega muy tarde.

Curiosamente estas tres películas tienen en común relaciones de padres e hijos que resultan en mucho drama, algo que se vio con demasía en varias propuestas del festival. La más notoria fue quizás Lady Bird, debut como directora de Greta Gerwig, en la que plasma anécdotas de su propia vida y de su relación con su madre; una película maravillosa que no toma el camino fácil y que cuenta con dos notables actuaciones de Saoirse Ronan y Laurie Metcalf. Ronan también encabeza On Chesil Beach, de Dominic Cooke, una de dos adaptaciones que se vieron de novelas de Ian McEwan, en la que la estricta educación que recibió el personaje principal le afecta en su vida sexual una vez que se casa; sencilla y muy bien actuada también por su contraparte Billy Howle. La otra adaptación de McEwan fue The Children Act, de Richard Eyre, en que una juez interpretada por Emma Thompson, tiene que decidir sobre el caso de un joven Testigo de Jehová que se rehúsa a recibir un trasplante de sangre que necesita para sobrevivir; la película tiende a ser simplista y melodramática, pero la logran elevar las actuaciones. En Molly’s Game, de Aaron Sorkin, la protagonista tiene una relación complicada con su estricto padre, cuya influencia la lleva a meterse en muchos problemas una vez que es adulta, y cuya historia real es contada por Sorkin con su característico (e interminable) diálogo, en una película que nos deja exhaustos pero remunerados. Ninguno de estos padres es tan tóxico como la Alison Janney de I, Tonya, dirigida por Craig Gillespie como una comedia negrísima sobre la vida de la patinadora Tonya Harding, en lo que fue una de las mayores sorpresas del festival y que podría llevar tanto a Janney como a Margot Robbie a competir por premios importantes; aunque no fueron unánimes los elogios, yo la disfruté muchísimo y me pareció una inteligente y muy divertida forma de contar esta trágica historia.

Esto, y que además se agradece reír un poco enmedio de un festival de cine, en que por lo general se presentan dramas y temáticas fuertes que, junto con el sueño, terminan por cansar mucho a los espectadores. Es por eso que otro respiro de aire fresco vino cortesía ni más ni menos que de James Franco, quien dirige y estelariza The Disaster Artist, un detrás de cámaras de la filmación de la película de culto The Room, considerada una de las películas más malas de la historia pero que, al igual que Ed Wood, fue creada por un hombre muy particular, Tommy Wiseau, que no entendía el nivel de atrocidad que estaba haciendo; reí y reí y la prensa se fundió en aplausos cuando terminó, algo muy raro en este tipo de funciones.

A pesar de que hasta ahora casi todo ha sido cine de Hollywood, también tuve oportunidad de ver una pequeña y sólida producción argentina llamada Alanis, de Anahí Berneri, que retrata la vida de una prostituta que no le pide perdón a nadie pero es juzgada por una sociedad que igual la impulsa que la recrimina. Loving Pablo, de Fernando León de Aranoa, es una fallida producción sobre el narcotraficante Pablo Escobar en la que Penélope Cruz parece estar en una comedia romántica, mientras Javier Bardem está en un thriller violentísimo que no parece terminar nunca; y todo en inglés. Ava, de Sadaf Foroughi, es una impactante producción iraní sobre la emancipación de una joven en una sociedad que no le perdona nada a las mujeres, y que se llevó el premio de la crítica FIPRESCI de la sección Discovery. Por otro lado, Foxtrot, del israelí Samuel Maoz, venía de adjudicarse el León de Plata del Festival de Venecia, e igualmente impactó con su intimista y surreal retrato del duelo y las cicatrices de guerra. The Mountain Between Us, una fállida historia de amor en medio de la tragedia. Y finalmente Mary Shelley, una película estadounidense dirigida por la directora saudí Haifaa Al-Mansour, que no podría ser más diferente a su anterior producción Wadjda, y que retrata la vida de la creadora de Frankenstein, incluyendo su tormentoso matrimonio con el poeta Percy Shelley; ni la presencia de la siempre angelical Elle Fanning logra levantar una película sobre adolescentes bohemios en la época victoriana que se te olvida en cuanto termina.

Así, pues, esta experiencia de mucho cine, poco sueño y mucho menos comida. Aquí mi ranking personal de lo que vi:

1. Call Me By Your Name
2. The Shape of Water
3. The Killing of a Sacred Deer
4. BPM (Beats Per Minute)
5. The Disaster Artist
6. Lady Bird
7. I, Tonya
8. Battle of the Sexes
9. Loveless
10. Molly's Game
11. Una Mujer Fantástica
12. Foxtrot
13. Breathe
14. Ava
15. Alanis
16. Suburbicon
17. Darkest Hour
18. Disobedience
19. On Chesil Beach
20. The Children Act
21. Thelma
22. The Florida Project
23. The Mountain Between Us
24. Roman J. Israel, Esq.
25. Novitiate
26. Mary Shelley
27. Downsizing
28. Loving Pablo

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