domingo, 12 de marzo de 2017

(FILM) NERUDA



Óscar Peluchonneau, fantasía. Pablo Neruda, realidad. El primero, un inspector (Gael García Bernal) que se dedica a atrapar fugitivos sospechosos de unirse al partido comunista. El segundo, el célebre poeta chileno (Luis Gnecco) que lleva una vida de excesos mientras se encuentra prófugo de la justicia.

La rigidez contra la insolencia. El orden contra el caos. Límites que se entrelazan en un juego de gato y ratón en que cada escena es abierta a la interpretación, una especie de sueño noir disfrazado de poema que igual habla del poder de la literatura que de los confines de la ficción.

Ésta es la segunda película biográfica que el director chileno Pablo Larraín ha estrenado en cuestión de semanas, después de Jackie. Ambas con figuras centrales que por razones muy diferentes han dejado huella en la historia, ambas más preocupadas por adentrarse en aquello que mueve a sus personajes y la forma en que enfrentan su realidad, que en ser convencionales en su narrativa y condescendientes con sus sujetos.

Larraín emplea una cámara en constante movimiento que provoca un efecto desconcertante, pero que conforme avanza la historia se va tranquilizando, quizás al tiempo que sus personajes encuentran algún tipo de redención. Sutilezas en cada detalle de un guion construido para provocar una reacción más que para proveer información. Conversaciones que parecen llevarse a cabo en dos planos al mismo tiempo. Es una película que exige del espectador, que toma riesgos y que contiene mucha riqueza temática bajo la superficie.

Eso, y además una partitura de Federico Jusid que engrandece el misterio, junto con dos excepcionales actuaciones de los protagonistas, aunadas a la de la actriz Mercedes Morán como la mujer de Neruda, Delia del Carril. 

Director: Pablo Larraín.
Elenco: Gael García Bernal, Luis Gnecco, Mercedes Morán.

Esta reseña apareció originalmente en el suplemento Primera Fila No. 905 del periódico Mural (Grupo Reforma).



No hay comentarios:

Publicar un comentario